Somos de colores


Somos de colores.

Y ay de la intervención social que lo olvide.
Esa persona que acompañas,
no es “un caso”, no es “un tal” o “una cual”.
Esa persona es de colores,
y “su caso” hay que leerlo desde ella, con ella, para ella.

Lo mismo cuando se nos llena la boca explicando
cómo son “los jóvenes”, o “las mujeres”, o ta o cual colectivo.
Somos de colores. Y no sólo por la raza.

A fin de cuentas, “a imagen y semejanza suya los creó”.
Y Él -más que nadie- es de colores.

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