Una pregunta sin respuesta para tanto dolor

Guadalupe AmorAlepo, Mosul, Lesbos… Siria, Irak, Grecia… Y tantos otros lugares de dolor que suenan menos al no estar en las primeras páginas y las noticias de apertura. No sé cómo contarán todo eso en el futuro los libros de historia. Pero cada vez tengo más claro que nuestros nietos se peguntarán cómo fuimos capaces de no hacer prácticamente nada. Se preguntarán no ya el porqué de que los políticos y los poderosos permitieran tales barbaridades, tales sufrimientos, tales injusticias. Se preguntarán por qué tú, yo, y la gran mayoría de cada uno de nosotros y nosotras, seguimos con nuestra vida cotidiana mientras, eso sí, decíamos “qué barbaridad” antes las imágenes de la tele que estábamos viendo mientras nos levábamos a la boca el tenedor con la ensalada o el filete.

No sé. Sé que no son (somos) pocos los que andamos haciendo lo que buenamente está en nuestra mano hacer: que si una firma, que si una manifestación, que si un correr información en las redes sociales… Y sé, gracias a Dios, que por aquí y por allá hay un puñado de hombres y mujeres dándolo todo para rescatar a alguien, para intentar mantener en pie un hospital, para forzar una resolución política… Pero me sigo preguntando qué pasa con la mayoría, con este colectivo que formamos la familia humana de este Primer y Triste Mundo. Me pregunto cómo es que, no sé, no hayamos salido a la calle por millones paralizando todo hasta que se deje de verter sangre o no se nos haya atragantado a todos esa ensalada y hayamos colapsado los servicios médicos, o hayamos mandado a la porra tanta imbecilidad de si mi partido apoya o no apoya un nuevo gobierno y les hayamos dicho a todos esos memos que se dediquen a salvar las vidas de todos los que están muriendo sin tener que morir…

No sé, me hago esa pregunta. Y no tengo respuesta.

Volar el sistema

De Marx a Marcuse: el poder del consumismo frente a la “revolución del proletariado”.
Muy lúcido artículo de Manuel Hidalgo, publicado en el diario El Mundo el 3.6.16.

AYER ME ACORDÉ de Herbert Marcuse, que ya es acordarse en un día de cielo azul y tanto sol. El pensador alemán, que hizo furor en la España de los años 70, no está ahora muy visible en el escaparate de la discusión política y cultural.

Sería interesante leer El hombre unidimensional. Pablo Iglesias lo conoce, seguro. Marcuse actualizó a Marx y a Freud, haciendo un análisis muy pesimista (aunque no del todo) de las posibilidades de quitarse de encima el sistema capitalista. Para Marcuse, el capitalismo había conseguido alienar al personal (su conciencia, sus valores) mediante las golosinas del mercado, creando (con ayuda de los medios de comunicación y de la publicidad) un gran contingente de necesidades falsas, de deseos, que sólo se pueden satisfacer mediante el consumConsumismoo, máxima garantía de la supervivencia del sistema capitalista.

Pero ya sé por qué, en día tan gratamente primaveral, me he acordado de Marcuse. Ha sido al leer -lo recomiendo, gran literatura- El atasco y demás fábulas, de Luis Goytisolo. Un empresario de ficción (muy real, por tanto) dice ante sus colegas: «La regla de oro nos afecta a todos por igual. Esto es: que todo productor asalariado gane lo suficiente para ser al mismo tiempo consumidor».

Algunos izquierdistas desorientados creen que los capitalistas se siguen rigiendo con los desnortados principios de sus tatarabuelos. Error. El capitalismo hace tiempo que descubrió, con pragmática inteligencia, que era preciso pagar sueldos aceptables («ya negociaremos con los sindicatos») a sus trabajadores para que éstos estuvieran en condiciones de consumir los productos, bienes y servicios que ellos llevaban al mercado. Del móvil a Cancún.

Este consumo, que convierte en necesario lo innecesario, no sólo garantiza la continuidad del capitalismo, sino que elimina o reduce al máximo la rebeldía del trabajador, satisfecho por acceder a un bienestar que, en gran medida, identifica con disponer de cosas que no necesita, pero cree necesitar. Además, los bancos están para ofrecer créditos e hipotecas que permitan acceder a lo en principio inaccesible, de manera que, por decirlo mal y pronto, todo el mundo queda atrapado y sumiso en la rueda y en la lógica del sistema.

¿Huelga? Será para ganar más dinero con el que comprar más cosas, piensan los listos capitalistas. Estamos hablando de las famosas «clases medias», propiciadas por el capitalismo, ya que las clases medias no son -atrapadas por el deseo de lo innecesario- sino masas bizcochables de consumidores.

¿Una huelga de consumo de quince días o más? ¡Dios mío, sería el fin! Cerrarían fábricas, comercios y empresas de servicios. Y, claro, habría millones y millones de desempleados en la calle. El sistema capitalista se vendría abajo, aplastando entre sus ruinas a las clases altas, medias y bajas, y a todo cristo, con perdón. Entonces, mira, podríamos pensar a ver qué hacemos, qué inventamos de nuevo. ¿Y qué inventaríamos, con qué valores? El reto, después de la hecatombe, es estimulante.

No sé, algunos hablan de cambios en esta eterna campaña electoral. ¿Pero de qué cambios hablan? Está por ahí la regeneración de la democracia y tal, que no es poca cosa, pero cambio, lo que se dice cambio, sería, en efecto, volar el sistema, pero, para eso, cada uno tendría que volarse a sí mismo -dicho todo en sentido metafórico-, adoptando otros valores, eliminando tantos deseos… No veo yo que…

Los Reyes Magos tras la Estrella

A mí siempre me ha intrigado pensar lo que le dirían sus paisanos a los Magos cuando dijeron que se iban a seguir una Estrella.

Reyes Magos“¿Pero a quién se le ocurre, estáis locos o qué?… Pero si ya tenéis la vida hecha, y tenéis una seguridad… Pero si no hace falta irse a ningún lado para buscar sueños, podéis buscarlos aquí… ¿Y si os equivocáis, y si todo es un engaño, y si esa Estrella no lleva a ninguna parte?… ¿No será mejor tener los pies en la tierra?… Aquí tenéis amigos, tenéis gente que os quiere y que queréis, tenéis una seguridad económica, ¿y vais a dejar todo eso por una aventura que no sabéis a dónde lleva?… ¿Y de qué vais a vivir, porque ya se sabe que “primum vivere, deinde filosofare“, useasé, primero vivir y luego filosofar…?”.

Y ellos no sabían contestar a esa pregunta. Sólo sabían que la Estrella estaba ahí. Y que la locura de seguirla era lo que tenían que hacer si de verdad querían seguir mirándose al espejo (cobre bruñido) cada mañana y poder decirse: “Mereces la pena”.

Movimientos sociales y publicidad

En el portal de documentación «Signos de los tiempos» se ha publicado un nuevo artículo que reseñamos aquí.

PublicidadEl artículo, presentado como trabajo final de un curso de la UNED y publicado en forma adaptada en la web “El salmón contracorriente” (ver), se ofrece en una versión revisada por el autor con el título “Movimientos sociales y publicidad. La publicidad (es) puede ser tu amiga” (ver aquí la ficha y los enlaces de descarga).

Para Pablo Genovés, el autor, los movimientos sociales necesitan publicitar sus planteamientos y accionespara llegar más allá de los ya convencidos.

Pero, a la vez, esos mismos movimientos saben de los riesgos de una publicidad que busque el puro beneficio, y de los diversos mecanismos ideologizadores que pueden esconderse incluso detrás del anuncio aparentemente más humanista. La publicidad, en este caso, se convierte en refuerzo del sistema que, precisamente, se quiere cambiar.

El artículo muestra la importancia de apostar por una publicidad que se asuma como disciplica científica y, haciendolo, se ponga al servicio de los valores del altermundismo. Y se dan pistas practicas de cómo realizar esta “otra” forma de publicidad, partiendo, nada menos, que de la publicidad de una de las compañías que, al menos aparentemente, más alejada está de planteamientos alternativos de economía y sociedad: Coca-Cola.

[Ir a la ficha del artículo y los enlaces de descarga]

Dadles vosotros de comer

En el portal de documentación «Signos de los tiempos» se ha publicado un nuevo artículo que reseñamos aquí.

Dadles de comerSe trata de una meditación bíblica: «“Dadles vosotros de comer”. Meditación sobre Mc 6, 30-56». Pablo Genovés, como siempre, conjuga la fidelidad al texto con un tono poético y orante de lenguaje asequible.

[Ir a la ficha del artículo y los enlaces de descarga]

Año nuevo… ahora

AhoraSegún atardece este 1 de enero de 2015,
y pasadas ya las campanadas,
las doce uvas,
el cambio de calendario,
y todo eso,
me sigo apuntando a un reloj que me diga
que el mejor tiempo es ahora, justo ahora.
Porque ahora es el tiempo de la solidaridad amasada,
de la justicia irrenunciable,
de la opción insobornable
de la misericordia entrañable.
Ahora es el tiempo de todo don.
Ahoraes el tiempo de salvar.

Gracias

Quería darte las gracias. A ti.
No por algo concreto, sino por ti. Gracias a ti.

Me hubiese gustado decírtelo escribiendo un cuento, una historia maravillosa que dijera con ensoñadoras imágenes lo que pretendo expresar.
Pero no va a ser así, por la muy cotidiana razón de que no he tenido tiempo de escribirlo.
A ti y a mí, y a otros, nos tocaba estaba estar en el día a día,
en las cien cosas que hacemos por lo que somos,
en el mirar a otros porque sabemos que nosotros ya nos miramos,
Graciasen el atareado quehacer de los niños que descubren todo como nuevo,
en lo que, en fin, es real e imparable porque nos rodea y nos sumerge
para seguir caminando en la búsqueda diaria de sentido
y de ese camino gozoso que brilla hacia la utopía que tú y yo llamamos con el mismo nombre.

Y todo esto para decirte gracias.

  • Gracias por los MOMENTOS. Momentos simiente de eternidad, aunque en el tiempo hayan sido fugaces como sonreír en un adiós o ponerme tu mano en el brazo.
    • Poesía necesaria como el pan de cada día.
  • Gracias por COMPLICARTE, por dejar hueco a lo que es tan fácil de guardar junto a lo que quién sabe qué habría pasado si hubiera pasado.
    • La vida es un microbús que sólo cruza una vez esta breve y absurda comedia.

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Día Internacional de la Solidaridad Humana 2014

Con motivo del Día Internacional de la Solidaridad Humana, que se celebra hoy, las organizaciones que integran la iniciativa «Enlázate por la Justicia» -Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES- han redactado un mensaje que será difundido en las parroquias y comunidades cristianas del país durante el cuarto domingo de Adviento.

Día Soidaridad
En este tiempo litúrgico del Adviento y con motivo de la celebración, el 20 de diciembre, del Día Internacional de la Solidaridad Humana, queremos compartir con las comunidades cristianas y con toda la sociedad el deseo de “anunciar la buena noticia a los que sufren, proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la libertad, y proclamar el año de gracia del Señor” (Isaías, 61, I-2ª, 10-11).

Las organizaciones que desde 2013 sumamos nuestros esfuerzos en el marco de la iniciativa Enlázate por la Justicia (Cáritas, Confer, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES) para dar cuenta y razón de nuestra visión fraterna de la cooperación al desarrollo desde un Cristo comprometido con los pobres, y movilizar a todos en la defensa de la justicia global, los derechos humanos y la dignidad de las personas más vulnerables, dirigimos nuestra mirada sobre la escandalosa realidad de desigualdad y pobreza que sigue Sigue leyendo

Día de los Derechos Humanos… y los Deberes

En este Día Internacional de los Derechos Humanos 2014, no me parece malo recordar algo que puede parecer anecdótico… pero no lo es.

Tanto la Asamblea Nacional Francesa elaborando la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, como la ONU cuando empezó a trabajar en una futura Declaración de los Derechos Humanos, se plantearon si, a la vez, no habría que elaborar una Carta de Deberes.

Ambas concluyeron que no, que era innecesario. Pues tuvieron muy claro que si se halaba de derechos se estaba hablando también y a la vez de deberes. Y es que, como dice con humor José A. Marina,  en una escalera no puede separarse la de bajada y la de subida[1].


[1] He tomado los datos de esta entrada de Luis GONZÁLEZ-CARVAJAL SANTABÁRBARA, En defensa de los humillados y ofendidos (Santander, 2005), pág. 46. La imagen de la escalera es de José Antonio MARINA, Ética para náufragos (Barcelona, 19953), pág. 237. Puede verse una buena síntesis de este tema en Adela CORTINA, “La ética de una sociedad civil, de los derechos a los deberes”: Sal Terrae 81 (1993) 423-535.

Los Estatutos del Hombre (Thiago de Mello)

Parece mentira que este profundísimo manifiesto de Thiago de Mello[1] sea de 1964. Pero está claro que la verdad y la belleza rompen el tiempo y el espacio.

Artículo I
Queda decretadoEstatutos
que ahora vale la verdad,que ahora vale la verdad,
ahora vale la vida,
y dándonos las manos,
marcharemos todos
por la vida verdadera.

Artículo II
Queda decretado
que todos los días de la semana,
inclusive los martes
más grises,
tienen derecho a convertirse
en mañanas de domingo.

Artículo III
Queda decretado que,
a partir de este instante,
habrá girasoles
en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas
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