Buf, otra mudanza

Pues eso, que otra vez este pequeñisimo blog coge la mochila y se va para otro sitio.

En otra entrada ya conté su nacimiento en 20o4 y sus pasos hasta inicios de 2013.

Y hoy, 2 de diciembre de 2014 (qué solemne suena jejeje, como si hasta fuera algo importante), esta mochila compartida (vamos mochilados) se mantiene en WordPress pero con dominio propio: https://mochilados.com/

Pue eso, que cambiando, no quedándose. Como la vida.

Una nueva mudanza

Pues sí, una nueva mudanza del blog.

  • Este blog (me refiero a su contenido, no al formato) nació el 16 de marzo de 2004, como puede verse en su primera entrada. Lo que en esa entrada ya no se ve, claro, es que nació en Blogia con el nombre de “Codo a codo”. Aun puede visitarse ese blog, aunque, lógicamente, está cerrado y todas sus entradas han sido copiadas aquí.
  • El 7 de marzo de 2008, aquel blog “Codo a Codo” se trasladó a un WordPress, concretamente a “En la calle codo a codo… somos mucho más que dos”, donde se copio todo el contenido -entradas y comentarios- del blog anterior. También tuvo ese segundo blog su entrada inaugural.
  • Y hoy, 26 de enero de 2013, nace esta web y blog, “El Tiempo de Momo”, donde, una vez más, queda recogido todo el contenido de los blogs anteriores.

Y es que, a diferencia de cuando lo que se muda es la vivienda, ¿quién puede tirar nada de lo quedó años atrás en un blog? Se pueden tirar cosas, pero no vida.

Tanto tiempo

Hace siglos que no escribo nada en el blog. A saber por qué ha sido precisamente hoy cuando me pongo a pergeñar estas líneas después de tanto tiempo.

Tanto tiempo. Tanto tiempo sin escribir, pero no sin vivir, claro. Tanto tiempo en el que han pasado tantas cosas, tantas historias, tantos rostros, tantos besos, tantos dolores (o dolorcillos, no sé). Tiempo en el que este diario ha estado vacío, sin que lo que pasaba (me pasaba, nos pasaba, les pasaba) dejara aquí nada reflejado. Pero tanto tiempo en que sí que han quedado reflejos, decenas de reflejos, en sitios, en personas, en folios, en corazones, en paisajes…

Es curioso esto de tener un diario. Escribas o no, está ahí. En blanco, dispuesto, como puro receptor, en la generosidad y gratuidad pura del que dice: “aquí estoy, haz conmigo lo que quieras: hagas lo que hagas, incluso aunque no hagas nada, yo estoy aquí, para lo que quieras”.

En fin. Espero ser más fiel a este blog. No es fácil porque mucho tiempo se lo lleva la página web de Paz y Justicia. Pero espero sacar algún tiempito. Sin que pase tanto tiempo…

Creative Commons de este blog

(actualizado el 10.12.14)

En este blog puedes ver en todas las páginas lo siguiente:

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Por si no estás familiarizado con las licencias Creative Commons que tienen los contenidos de este blog, las explico lo más claro posible (y luego, más abajo, te cuento un poco el por que).

En lo que se refiere a lo que yo, Mochilados, escribo o pongo en este blog (si pongo algo de otros, no puedo decidir sobre ellos, por supuesto), tú puedes:

CC CC PUEDES USAR el contenido de este blog (repito, salvando los derfechos quepuedan tener otros), puedes copiar, distribuir, reelaborar… Este blog NO tiene copyright, tiene una licencia Creative Commons que te permite usar su contenido con ciertas condiciones, que explico aquí abajo y que lo que quieren no es limitar, sino, al contrario, favorecer una de las formas posibles de compartir con equidad.
CC REC Cuando uses contenido, CITA A SU AUTOR tal y como aparezca en la entrada de este blog que estés usando. Si no aparece, el autor es Mochilados (o, si lo prefieres, @Mochilados).

Y, a la vez, CITA LA FUENTE, cita la URL del materialque estés usando.

CC NC Pero NO PUEDES HACER UN USO COMERCIAL de lo que cites, copies, reelabores… Si aquí se comparte gratis, quien lo use que no comercie con ello.
CC IGU Y si reelaboras el contenido, en tu trabajo DEBES AUTORIZAR LO MISMO QUE SE AUTORIZA AQUÍ, esto es, debe tener la misma licencia. No sería lógico que se usara algo porque está permitido, y que luego se pprohibiera usar lo que se elaboró usándolo.

¿Y todo esto por qué? Pues porque es una forma -hay otras- de librarme de lo que considero una tiranía: el copyright, ya sabes, la legislacion sobre derechos de autor, lo del ©. Y es que, según el copyright, tú no puedes usar nada de este blog sin mi consentimiento expreso, ni reproducirlo total o parcialmente por cualquier medio escrito o mecanico bla bla bla… ¿Te suena, verdad?

Pero es que yo no quiero eso. No creo ser el amo y el dueño y el señor de lo que aporto Porque, en realidad, lo que aporto yo (y tú, y todos) al camino de la vida es deudor de muchos otros y otras: de mil encuentros, de mil lectras, de mil sonrisas, de mil lágrimas… de todos y cada uno los que han ido moldeando y moldean cada día lo que soy y vivo, lo que, a veces, expreso malamente en este blog.

Por eso prefiero una forma de compartir que me parece más justa, más adecuada a lo que es la realidad de la vida.

Digo yo.

En la calle, codo a codo, somos mucho más que dos

Comienzo este blog sin tener excesiva idea de cómo se hace esto de escribir en un blog, o diario, o bitácora, o como se quiera llamar.

Y aún tengo menos idea de por qué me pongo a empezar este diario hoy, precisamente hoy, el martes 16 de marzo de 2004.
Y es que hoy, el 16 de marzo de 2004…
… hace 5 días que se masacró a más de 200 seres humanos -y, por tanto y para algunos entre los que em encuentro, hijos de Dios- en unos trenes de Madrid;
…y hace 4 días que fueron todas esas manifestaciones, incluida la que yo estuve, la de Madrid y su lluvia;
…y hace 3 días que murió mi padre; anteayer fue el largo -y, con todo, bello- día de tanatorio; ayer incineramos su cuerpo, que no su vida;
…y hace 2 días que fueron las elecciones generales, tan marcadas por lso atentados de Atcochay Entrevías, y en ellas sume mi voto;

Y justo hoy… empiezo esta bitácora. La empiezo con esas historias tan recientes. La empiezo con tantas y tantas otras historias -grandes y pequeñas, importantes o anecdóticas, de la humanidad o sólo de algunos humanos- que han estado ahí, en ese formidable camino que es la vida de los que viven (y sueñan, y mueren).

Yo qué sé.

Supongo que es por lo que dice el poema de Mario Benedetti, y que yo conocí cantado por Nacha Guevara:

Y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos“.